El paciente oncológico, una vez diagnosticado y con el tratamiento indicado por su oncólogo, sufre una serie de síntomas asociados bien debidos al desarrollo del propio tumor, o bien como consecuencia de los tratamientos puestos en marcha para eliminarlos.

 

 

Así, a partir del momento mismo en que un paciente recibe el diagnóstico de cáncer comienzan los primeros síntomas. Entre un 50 y un 80% de los pacientes con cáncer refieren trastornos del sueño; y aproximadamente el 80% de ellos presentan fatiga asociada en alguna fase de la enfermedad. Además, el dolor, la ansiedad y el estrés se presentan desde el principio, condicionando la calidad de vida, la evolución y el abordaje global del tumor.

Una vez iniciado el tratamiento, un importante número de pacientes refieren síntomas a nivel de la cavidad orofaríngea, como xerostomía (sequedad bucal), mucositis, aftas e infecciones bucales. También son muy comunes la enteritis (inflamación del intestino), los vómitos, diarreas y diversas reacciones en el tracto digestivo, así como las afecciones cutáneas (pérdida de cabello, prurito, eczema…). La sintomatología es diversa, dependiendo del paciente, del tipo de tumor y de su tratamiento.

 

 

Es por lo anterior, que tanto familiares como el propio paciente, buscan diferentes terapias que puedan ayudarle a mejorar su calidad de vida en las diferentes etapas a las que se enfrentará: diagnóstico inicial, periodo de tratamiento e incluso una vez superada la enfermedad.

 

 

Con la creación en los 80’s del Instituto de medicinas alternativas y complementarias (NCAMM) se da un impulso necesario e importante a la investigación, formación de profesionales médicos y sanitarios, así como a la  regulación del uso de estas prácticas, terapias que permiten el nacimiento como tal de la Oncología Integrativa.

Existen diferentes tipos de terapias complementarias: Médicas (acupuntura), cuerpo y mente (meditación, yoga, hipnosis, reiki, relajación), corporales (osteopatía, fisioterapia, masaje terapéutico) y nutricionales (fitoterapia, inmunoterapia, nutrición)

El papel de los complementos alimenticios dentro de las terapias nutricionales es muy interesante en el abordaje del paciente con cáncer.

Su ingesta tiene como objeto reforzar el sistema inmunológico, aumentar las defensas de los pacientes oncológicos, favorecer la depuración del organismo, ayudar al bienestar favoreciendo el descanso, o disminuir la fatiga asociada a tratamientos. Todo esto favorece la calidad de vida ayudando a la finalización de los tratamientos fundamentales.

Siempre debemos tener en cuenta que los complementos alimenticios no sustituyen una dieta equilibrada y sana. Es importante también saber cuándo y cómo tomarlos por lo que la recomendación y seguimiento por especialistas es muy importante.

 

 

Innu Pharma se posiciona como la primera empresa que pone en mercado una línea de complementos desarrollada especialmente para el cuidado oncológico. Con la Línea OS  mejoramos algunos de los síntomas más frecuentes en el paciente oncológico, como los ya mencionados (xerostomía, insomnio, bajada de defensas, fatiga y vómitos), favoreciendo además su estado nutricional mediante el aporte de diferentes oligoelementos.

 

 

Innu Pharma desarrolla y fabrica en Europa, con tecnologías avanzadas y bajo normativas GMP.

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