Hay ocasiones en las cuales podría ser necesario que tu médico dé la luz verde y puedas empezar a hacer del ejercicio parte de tu rutina diaria.

El cansancio, la fatiga o la debilidad son síntomas que aparecen con frecuencia tras el diagnóstico de cáncer y durante los tratamientos oncológicos. A pesar del descanso, esta sensación no desaparece sino todo lo contrario: la falta de actividad y ejercicio físico potencian esta sensación de agotamiento, creando un círculo vicioso entre fatiga y vida activa.

 

 

Mantener las actividades habituales aunque el ritmo sea menor es una de las claves para no entrar en ese bucle de fatiga. Está demostrado que practicar ejercicio de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, y entre otros efectos positivos, el principal beneficio del deporte es que ayuda a disminuir los síntomas de fatiga, habituales durante y después del tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

 

¿Qué tipo de ejercicio puedo realizar?

Es muy importante adaptar la actividad al nivel físico y no al revés.

Según se va adquiriendo forma física es posible ir incorporando progresivamente distintos tipos de ejercicios o deportes.

Lo importante es tener continuidad, por lo que es conveniente practicar de 3 a 5 veces por semana. Al principio será suficiente con dedicar de 10 a 15 minutos a una actividad de baja intensidad (ej. caminar). A medida que se vaya ganando vitalidad, se podrá empezar a incrementar 5 minutos cada día el tiempo de ejercicio hasta llegar a 30 minutos.

 

Precauciones con el ejercicio.

Aunque el ejercicio puede ser una intervención eficaz para los pacientes con cáncer sometidos a tratamiento, es importante reconocer que puede haber factores que hacen que no sea prudente hacer ejercicio. En estos casos, el ejercicio puede ser todavía una práctica beneficiosa; sin embargo, los riesgos de realizar dicha práctica pueden ser mayores, y es necesario una estrecha supervisión médica. Según la ACS, las siguientes son las precauciones especiales a tener en cuenta durante el tratamiento del cáncer:
• Anemia (bajo recuento de glóbulos rojos): Si el recuento de glóbulos rojos es bajo, la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno a los tejidos se reduce. El ejercicio puede necesitar ser recortado y posiblemente evitado.

• La neutropenia (recuento bajo de glóbulos blancos): si el conteo de glóbulos blancos es bajo, la capacidad del cuerpo para combatir infecciones se reduce. El ejercicio debe ser evitado si hay una fiebre de más de 38ºC.

• La trombocitopenia (recuento bajo de plaquetas): Si el recuento de plaquetas es bajo, existe un mayor riesgo de aparición de moretones y sangrado. Evite los deportes de contacto o actividades con alto riesgo de lesiones o caídas. Informar cualquier sobre moratones o síntomas inusuales, como sangrado de la nariz, a un médico.

• Los efectos secundarios como vómitos y diarrea, y los síntomas tales como hinchazón de los tobillos, inexplicable pérdida de peso/ganancia, o falta de aire con bajos niveles de esfuerzo pueden hacer que el ejercicio no sea seguro. Consulte con un médico antes de hacer ejercicio.

 

¿Cuándo empezaré a sentirme mejor?

La recuperación física lleva su tiempo. Hay que tener paciencia y prudencia, así se conseguirán mejores resultados. El riesgo de lesión es mayor, por lo que el proceso debe evolucionar acorde a la situación personal.

 

Antes de practicar deporte, consulta a tu oncólogo. Es recomendable que el paciente con cáncer consulte a su oncólogo antes de realizar cualquier actividad física. Este especialista será quien indique cuáles son los ejercicios más recomendables, la intensidad y el momento más oportuno para realizarlos.

A %d blogueros les gusta esto: